Javier Sierra es número 1 de ventas en Estados Unidos gracias a la novela “La Cena Secreta” que ha sido editada en 40 países. Recientemente, su novela “La Dama Azul” ha sido reconocida como la novela del año en Nueva York.
En su visita a la Tribuna del Agua, el escritor analizó su trayectoria literaria y presentó al público su método de trabajo. Una de las claves, es conocer a fondo los temas que puede tratar y averiguar si el enigma encontrado tiene las características adecuadas para transformarse en un libro.
Sierra presentó el fenómeno que ha supuesto su novela “La Dama Azul”. El libro narra el misterio de Sor Maria Jesús de Ágreda, una monja del que vivió en la localidad soriana de Ágreda a principios del Siglo XVII y que ha documentado que estuvo presente en dos lugares al mismo tiempo que distaban 10.000 km: Nuevo México y Ágreda. Un fenómeno inexplicable que se conoce como bilocación. Cuatro siglos más tarde, Bill Richardson, gobernador de Nuevo México, lee el libro de Javier Sierra y decide hermanar todo el estado de Nuevo México con la ciudad de Ágreda.
Javier Sierra también ha estudiado los paralelismos existentes entre las catedrales góticas europeas y el mundo egipcio. Según el escritor, ambas culturas comparten en sus representaciones iconográficas el concepto del Juicio Final. De hecho, en los tímpanos góticos existen los mismos motivos escultóricos de los que habla el Libro de los Muertos del Nilo.
Para conocer mejor los temas que trata, Sierra ha llegado ha pasar una noche en la cámara del rey de la gran pirámide de Gihza, igual que hizo Napoleón dos siglos antes.
El escritor tampoco escatimó esfuerzos para desentramar el código del cuadro “La Última Cena” de Leonardo Da Vinci. Una obra que el novelista define como un acertijo y que esconde una lectura muy compleja. Javier Sierra afirma que el propio Leonardo Da Vinci se autorretrató en el cuadro y que aparece junto a otros elementos significativos, como una denuncia al papa Alejandro VI o algunos personajes de la cultura de la época.
Javier Sierra se despidió de la Tribuna del Agua recibiendo una larga ovación, de un público, que abarrotaba la sala.
