De vez en cuando llegan mensajes que nos enseñan cómo las ganas e ilusión de un profesor se pueden transmitir a sus alumnos; otros mensajes nos enseñan que la auténtica vocación va mucho más allá del trabajo, y que hay mucha gente que sigue dedicándose a lo que más les gusta durante muchos años, más allá de la vida laboral.
Otras veces, pocas, vemos cómo hay gente que es capaz de contagiar estas ganas de innovar y de expresarse a cientos o miles de personas. Los profesores forman parte de este grupo, sobre todo los que participan en la educación de los primeros años.
Una de estas profesoras, María Teresa Santiago, lleva muchos años trabajando con niños que apenas llegan a una edad de dos dígitos. Durante más de dos décadas ha trabajado con ellos para contagiarles el amor por el lenguaje… audiovisual. Además de leer y escribir, para María Teresa es importante enseñar que la imagen vale tanto como mil palabras. Esta es una prueba de ello, adaptada a las tecnologías de la información y basada, en esta ocasión, en Expo Zaragoza 2008 y en descubrir, en plena infancia, que el acceso al agua no es tan fácil como nos parece a este lado del mundo.