Paseando por la muestra nos hemos encontrado con tres voluntarios del Acuario que se tomaban su bien merecido descanso. Son Loli Chamarro, Ángel Pascual y Arturo Oteiro. Con ellos hemos descendido al backstage de la Expo, al lugar donde se encuentran los vigilantes de seguridad, la cantina de los trabajadores, las zonas de descanso,… Un mundo subterráneo donde se “cocina” el día a día de este gran evento.
Loli es maña y está muy ilusionada con esta oportunidad que tiene la ciudad. Ella ya estuvo colaborando antes de que comenzara oficialmente la Expo repartiendo los uniformes entre los trabajadores, así como los pases. Dice que es un gran momento para dar a conocer Zaragoza dentro y fuera de nuestras fronteras. Además, está muy concienciada con el tema del agua. “Y como me encanta relacionarme con la gente, pues para mí es perfecto ser voluntaria”, añade.
En cuanto a Ángel Pascual es de Madrid y tiene aquí una hija, lo que ha sido un incentivo para estar como voluntario. Es su primer día y nos cuenta que la pregunta más extraña que le ha hecho es cuándo comen los peces. “También preguntan que dónde están las pirañas”, comenta. Su misión es dar información, sellar los pasaportes, hacer las entradas para grupos y “tener cuidado que la gente no toque los cristales, porque está prohibido, y tampoco se puede hacer fotos, pero la gente no hace caso”.
En esta tarea le acompaña Arturo Oteiro, un gallego de El Ferrol que no sólo ha colaborado en su período de voluntario. “Yo trabajé aquí dos meses haciendo las instalaciones eléctricas, y los compañeros me animaron a venir de voluntario y me decidí”. Va a estar aquí una semana y se aloja en un colegio cerca de la Puerta del Carmen. Nos explica que de momento está muy a gusto y además ha conocido a varias personas muy agradables.

















