Accediendo al recinto por la puerta del Ebro nos recibe con una sonrisa, nuestro compañero Vicente. Un vecino de Almudévar que le pone tantas ganas a su acción voluntaria, que va y viene todos los días desde su pueblo aunque esté enfriado como nos lo hemos encontrado hoy. Conoció el voluntariado a través de una vecina de su pueblo y enseguida le entusiasmó la idea de poder colaborar y tratar con la gente, dado a su carácter extrovertido.
Vicente lleva 6 días en una de las entradas más concurridas del evento y nos indica que hoy es el día que más afluencia de visitantes ha recibido. No se queja del calor y lo combate bebiendo agua y turnándose con los compañeros por las zonas de sombra. Sus funciones son las de organizar las filas previas a la entrada, entregar información al visitante y asistir en su caso a las personas discapacitadas.
Como anécdota nos comenta que hay personas mayores que necesitarían una silla de ruedas para transitar por el recinto y no hacen uso de ella, a cambio se toparon con un visitante que sin necesitarla, reservó una simplemente para descansar en las inmensas colas. Califica su acción con matrícula de honor y pone punto y final a ella comiendo hoy con el resto de compañeros de su unidad operativa.

















