Siete instalaciones forman, en siete rellanos de las rampas, una suerte de puzle conceptual. La relación entre las instalaciones está abierta a todo tipo de interpretaciones, al igual que la relación de cada instalación con las pantallas de vídeo del entrepiso, que se ven desde las rampas, semejantes a un balcón.
Todas las instalaciones representan una reflexión sobre el agua como parte de nuestra conciencia en todas las etapas de la vida: tras ser una matriz conceptual que condiciona nuestro nacimiento pasa a convertirse en un juguetón pozo de los sueños en el que podemos saborear la miríada de decisiones, esperanzas y temores de la edad adulta.