Una hilera de pantallas ofrece al público una serie de escenas en blanco y negro. En cada una de ellas, una mano efectúa un experimento: manipula el agua y unos curiosos accesorios de un modo que recuerda el aire hipnotizador de un número de magia y el arcaico atractivo de las ferias científicas y los documentales.
Las pantallas reproducen las imágenes en bucle, repitiendo un guión, primero sin explicaciones y luego con un simple título y un ejemplo visual que muestra cómo se producen esos fenómenos en el mundo. Las complejas leyes físicas y químicas que rigen el H2O son la "magia" que se halla detrás de todos los experimentos. Aquellas personas cuya curiosidad tiende a la fascinación encontrarán abundantes recursos para la exploración más allá de la experiencia de la Expo.