Esta instalación combina un suelo multimedia interactivo y con audio de 72 metros cuadrados con tres salas sensoriales que cambian de temperatura y grado de humedad (del frío al calor, y de la humedad a la sequedad).
Al estimular el cuerpo, se demuestra la relación que cada uno de nosotros mantiene con los procesos naturales. Esa conciencia palpable se intensifica mediante gráficos, textos y audio que se adaptan a nuestros movimientos y definen situaciones cambiantes, que a su vez dan pie a una mayor actividad física y participación mental. A medida que se alteran las condiciones del entorno, descubrimos el significado de nuestras respuestas, sensaciones e impulsos, que han ido evolucionando.
A través de cincuenta ejemplos, las pantallas muestran cómo circula el agua entre los humanos y la vida en el mundo, y recuerdan el equilibrio fundamental que existe entre el cuerpo, el agua y la vida.